Encuentros para Novios


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En este itinerario nos mantendremos dentro del marco trazado por la Exhortación Apostólica postsinodal sobre la misión de la familia cristiana en el mundo actual “Familiares Consortio””(1981), que en su número 66 nos habla de la preparación en tres etapas, las cuales explicaremos brevemente antes de comenzar con estos encuentros teniendo en cuanta la bajada de la exhortación que nos hace el Pontificio Consejo de la Familia en “Preparación al sacramento del matrimonio” (1996) en sus números 21 al 59.

“Las etapas o momentos en cuestión no están definidas rígidamente. De hecho no pueden fijarse ni en relación con la edad del destinatario, ni respecto de la duración. Pero es útil conocerlas en cuanto itinerarios e instrumentos de trabajo, sobre todo por los contenidos que hay que transmitir. Se estructuran en preparación remota, próxima e inmediata.” (PM 21)

Preparación remota (nn. 22-31)

La preparación remota abarca la infancia, la niñez y la adolescencia, y tiene lugar en la familia, la escuela y los grupos de formación; en esta etapa deben resaltarse los siguientes valores:

1. estima de todo valor humano autentico;

2. dominio propio;

3. estima de si mismo;

4. uso recto de las inclinaciones

5. respeto a las personas del otro sexo.

Es importante la educación sexual recibida de los padres en los primeros años de la niñez y la adolescencia, esta debe tener en cuanta que a la luz del amor de Dios, el amor humano asume un papel central en la ética cristiana. Por eso esta preparación debe interesar a los catequistas, los animadores de la pastoral juvenil y vocacional y en especial a los pastores pues se ha de establecer “la parroquia como lugar de formación eclesial cristiana”(29) Es necesario “inventar” modalidades de formación permanente de los adolescentes en el periodo anterior al noviazgo.

“La preparación remota habrá alcanzado sus metas principales si ha permitido asimilar los fundamentos para adquirir gradualmente, los parámetros de un recto juicio sobre la jerarquía de los valores necesaria para elegir lo mejor que ofrece la sociedad…” (26)

Preparación próxima (nn. 32-49)

Esta preparación tiene lugar en el tiempo del noviazgo y su objetivo es verificar la madurez de los valores humanos propios de la relación de amistad y diálogo que caracterizan al noviazgo.

“El período de esta preparación coincide en general, con la época de la juventud; por lo tanto se presupone cuanto es propio de la pastoral juvenil propiamente dicha, que se ocupa del crecimiento integral del fiel cristiano.”(33)

Esta preparación tendrá por base la escucha de la Palabra de Dios interpretada con la guía del magisterio de la Iglesia y por contexto una comunidad de fe.

La instrucción de los novios deberá incluir algunos contenidos esenciales sobre el plan de Dios en el matrimonio y la familia como ser:

  1. El conocimiento consiente de la libertad del consentimiento como fundamento de su unión;

  2. la unidad e indisolubilidad del matrimonio;

  3. la recta concepción de la paternidad-maternidad responsable;

  4. los aspectos humanos de la sexualidad conyugal;

  5. el acto conyugal con sus exigencias y finalidades;

  6. la sana educación de los hijos.

“Durante este momento del itinerario serán convenientes frecuentes encuentros en un clima de diálogo, amistad y oración, con la participación de pastores y catequistas”.

En esta etapa los novios deberán crecer ya en la fidelidad que asumirán con el intercambio del consentimiento “ante la Iglesia”, además deberán crecer en la conciencia de la donación relacionada siempre con el respeto mutuo y la renuncia propia.

El itinerario deberá ayudar a la “recuperación de los dinamismos sacramentales” (41) especialmente de la Reconciliación y de la Eucaristía que reforzará la espiritualidad esponsal que tiene su raíz en el Bautismo y en la Confirmación. A la vez el itinerario deberá dar a conocer las notas esenciales del matrimonio cristiano> unidad, fidelidad, indisolubilidad y fecundidad; al mismo tiempo que forma y afianza a los novios en los valores referentes a la defensa de la vida.

Por todo lo que hemos mencionado “los colaboradores y responsables han de ser personas de doctrina segura y fidelidad indiscutible al magisterio de la Iglesia…”(43).

 Preparación inmediata (nn. 50-59)

Los fines de esta preparación podrán consistir en lo siguiente:

  1. Sintetizar el recorrido del itinerario anterior sobre todo en los contenidos doctrinales, morales y espirituales, para colmar así posibles carencias de formación básica;

  2. efectuar experiencias de oración (retiros espirituales, ejercicios para novios) donde el encuentro con el Señor haga descubrir la profundidad y la belleza de la vida sobrenatural;

  3. llevar a cabo una preparación litúrgica apropiada que incluya la participación activa de los novios, con especial cuidado del sacramento de la reconciliación;

  4. Incentivar para un mayor conocimiento de cada uno, los coloquios con el párroco canónicamente previstos.

La preparación inmediata deberá encontrar ocasiones aptas para iniciar a los novios en el rito matrimonial.

“Normalmente la celebración del Matrimonio se inserta en la celebración eucarística, a fin de establecer una relación mas clara entre el sacramento nupcial y el misterio pascual”. (53)

Esta preparación inmediata no deberá dejar de lado la atención de los testigos, para dejar en claro que no solo son garantes de un acto jurídico, sino también representantes de la comunidad cristiana.

En todas las etapas del itinerario no puede dejar de estar presente la Virgen María, Madre de la Iglesia, reina de las familias, los futuros esposos deben captar esta presencia para poder imitar sus virtudes.

Durante estos encuentros nos ocuparemos de la Preparación Proxima siguiendo los seis puntos que mencionamos como contenidos esenciales de dicha etapa.

 Aclaraciones Previas

Según una nota al pie de “Preparación al sacramento del Matrimonio” del Pontificio consejo para la familia sugiere que “sería necesaria al menos una semana entera o cuatro fines de semana que comprendan sábado y domingo, o una tarde al mes durante todo un año”; el itinerario que presentamos ahora consta de seis encuentros sin un tiempo fijo de duración, pues dependerá de la cantidad de matrimonios y de la calidad del diálogo que pueda lograrse.

Luego de los seis encuentros sugerimos que se realice una correcta preparación litúrgica como lo sugiere el mimo documento.

 Esquema general de los encuentros

  1. Titulo: este es el sugerido por el Pontificio Consejo para la Familia

  2. Oración Inicial: una distinta para cada encuentro. Esta puede suprimirse y hacerla espontánea entre los novios.

  3. Canto: Todos los cantos son extraídos del CD “Ámense” de Martín Valverde. Sugerimos una lectura pausada de la letra de los temas con un posible diálogo posterior sobre la misma.

  4. Iluminación Bíblica: La Palabra siempre tiene algo que decirnos aunque los pasajes sean bastante conocidos.

  5. Teoría del Tema: iluminación magisterial del tema a tratar.

  6. Lectura complementaria: servirá para profundizar sobre el mismo tema (no es para hacerla en los encuentros sino de manera personal)

  7. Preguntas para compartir: será imprescindible para este momento un clima familiar y de confianza. Luego de este momento, si disponemos de la presencia de un sacerdote u otra persona idónea podemos hacer un momento para consultas.

  8. Oración Final: la repetimos todos los días para poder crear el habito de la oración.


Encuentro Nº 1: El consentimiento matrimonial

“El conocimiento consiente de la libertad del consentimiento

como fundamento de su unión”

Oración inicial

Señor Jesús, siempre y en todos lados vos nos acompañas, por eso, al iniciar este camino del amor y de preparación para consagrártelo a vos, te pedimos que nos bendigas, que nos concedas tu luz y los dones de tu Espíritu para discernir y transitar tus caminos; a Ti que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.

Dinámica de presentación

LA MADEJA DE LANA

 

OBJETIVOS: Presentarse de manera divertida

MATERIALES: Una madeja de lana

DESARROLLO: Se colocan todos los participantes en círculo y el guía toma una madeja de lana y cuenta cómo se llama, que hace, hobbies, etc. y cuando termina, le tira la madeja de lana a cualquier persona que quiera, pero sin soltar la punta, luego los demás hacen lo mismo y al tirar la madeja, la sujeta de una punta y se va creando una especie de tela de araña, lo ideal es que después se pueda desenredar.

Canto: Mientras mas cerca de Ti (Martin Valverde)

 

Mientras mas cerca de Ti, mas cerca de ella estaré

Señor, enséñame a confiar, en Ti.

Mientras mas te ame yo a Ti, seguro de ella estaré

Señor, enséñame a esperar, en Ti.

Enséñame a caminar, enséñame en Ti a confiar

Quiero aprender, debo aprender:

A cuidarla, a amarla, como tu amaste a tu Iglesia,

Respetarla y tratarla, como un vasito frágil que es

Señor debo aprender, Señor quiero aprender,

Guíame, porque yo se que…

Mientras mas cerca de Ti, mas cerca de ella estaré

Mientras mas te ame yo a Ti, mas cerca de ella estaré.

Iluminación Bíblica

Gn. 2, 23b-24

Teoría del tema

EL CONSENTIMIENTO MATRIMONIAL (Catecismo de la Iglesia Católica 1625-1632)

Los protagonistas de la alianza matrimonial son un hombre y una mujer bautizados, libres para contraer el matrimonio y que expresan libremente su consentimiento. "Ser libre" quiere decir:

            – no obrar por coacción;

            – no estar impedido por una ley natural o eclesiástica.

La Iglesia considera el intercambio de los consentimientos entre los esposos como el elemento indispensable "que hace el matrimonio" (CIC, can. 1057,1). Si el consentimiento falta, no hay matrimonio.

El consentimiento consiste en "un acto humano, por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente" (GS 48,1; cf CIC, can. 1057,2): "Yo te recibo como esposa" - "Yo te recibo como esposo" (OcM 45). Este consentimiento que une a los esposos entre sí, encuentra su plenitud en el hecho de que los dos "vienen a ser una sola carne" (cf Gn 2,24; Mc 10,8; Ef 5,31).

El consentimiento debe ser un acto de la voluntad de cada uno de los contrayentes, libre de violencia o de temor grave externo (cf CIC, can. 1103). Ningún poder humano puede reemplazar este consentimiento (CIC, can. 1057, 1). Si esta libertad falta, el matrimonio es inválido.

Por esta razón (o por otras razones que hacen nulo e inválido el matrimonio; cf. CIC, can. 1095-1107), la Iglesia, tras  examinar la situación por el tribunal eclesiástico competente, puede declarar "la nulidad del matrimonio", es decir, que el matrimonio no ha existido. En este caso, los contrayentes quedan libres para casarse, aunque deben cumplir las obligaciones naturales nacidas de una unión precedente (cf CIC, can. 1071).

El sacerdote (o el diácono) que asiste a la celebración del matrimonio, recibe el consentimiento de los esposos en nombre de la Iglesia y da la bendición de la Iglesia. La presencia del ministro de la Iglesia (y también de los testigos) expresa visiblemente que el matrimonio es una realidad eclesial.

Por esta razón, la Iglesia exige ordinariamente para sus fieles la forma eclesiástica de la celebración del matrimonio (cf Cc. de Trento: DS 1813-1816; CIC, can. 1108). Varias razones concurren para explicar esta determinación:

            – El matrimonio sacramental es un acto litúrgico. Por tanto, es conveniente que sea celebrado en la liturgia pública de la Iglesia.

            – El matrimonio introduce en un ordo eclesial, crea derechos y deberes en la Iglesia entre los esposos y para con los hijos.

            – Por ser el matrimonio un estado de vida en la Iglesia, es preciso que exista certeza sobre él (de ahí la obligación de tener testigos).

            – El carácter público del consentimiento protege el "Sí" una vez dado y ayuda a permanecer fiel a él.

Para que el "Sí" de los esposos sea un acto libre y responsable, y para que la alianza matrimonial tenga fundamentos humanos y cristianos sólidos y estables, la preparación para el matrimonio es de primera importancia:

            - El ejemplo y la enseñanza dados por los padres y por las familias son el camino privilegiado de esta preparación.

            - El papel de los pastores y de la comunidad cristiana como "familia de Dios" es indispensable para la transmisión de los valores humanos y cristianos del matrimonio y de la familia (cf. CIC, can. 1063), y esto con mayor razón en nuestra época en la que muchos jóvenes conocen la experiencia de hogares rotos que ya no aseguran suficientemente esta iniciación:

            Los jóvenes deben ser instruidos adecuada y oportunamente sobre la dignidad, dignidad , tareas y ejercicio del amor conyugal, sobre todo en el seno de la misma familia, para que, educados en el cultivo de la castidad, puedan pasar, a la edad conveniente, de un honesto noviazgo vivido al matrimonio (GS 49,3).

 

* En la liturgia las palabras del consentimiento son: “Yo..., te recibo a ti, ... como esposo (a), y prometo serte fiel tanto en la prosperidad como en la adversidad, en la salud como en la enfermedad, amándote y respetándote durante toda mi vida”.

Lectura complementaria

Gaudium et Spes 48 (Concilio Vaticano II)

Código de Derecho Canónico 1095-1107

Preguntas para compartir

¿Cuáles creemos que son los deberes y derechos que asumimos al decir SÍ...?

¿Cuáles son los mayores miedos que tenemos en este sentido?

Oración Final

Corazones agradecidos y manos dispuestas es lo que te entregamos al final de este encuentro; agradecidos por todo lo que nos enseñaste y regalaste, y dispuestos a llegar a nuestras vidas lo que hemos aprendido, te pedimos la fuerza para realizarlo, por tu hijo Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Encuentro Nº 2: La comunidad conyugal

“la unidad e indisolubilidad del matrimonio”

Oración Inicial

Jesucristo, esposo amante de tu Iglesia, te pedimos nos bendigas en este encuentro, nos concedas la luz de tu Espíritu y nos conserves unidos en tu amor, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Canto: Yo te volveré a elegir (Martín Valverde)

Cuando pasen ya los años y pase la juventud

Cuando las mieles se acaben, cuando el fuego no arda mas.

Cuando vengan los problemas o venga la enfermedad

Cuando reinen los silencios mi canción por ti será.

Yo te volveré a elegir, pues por ti quiero vivir

Cada día que pase, cada amanecer, yo te volveré a elegir.

Yo te volveré a elegir, pues sin ti no quiero ir

Quiero compartir tu mismo vivir, yo te volveré a elegir.

No lo digo por mis fuerzas, pues se bien puedo caer

Es mi Dios quien nos ha unido, y El nunca fallará

Es en Él que hoy te elijo, y por Él me entrego a ti

Y por eso para siempre, mi canción por ti será.

Iluminación bíblica

Mc. 9, 2b-9

Teoría del tema

Unidad e indisolubilidad del matrimonio (Catic 1644-1645)

El amor de los esposos exige, por su misma naturaleza, la unidad y la indisolubilidad de la comunidad de personas que abarca la vida entera de los esposos: "De manera que ya no son dos sino una sola carne" (Mt 19,6; cf Gn 2,24). "Están llamados a crecer continuamente en su comunión a través de la fidelidad cotidiana a la promesa matrimonial de la recíproca donación total" (FC 19). Esta comunión humana es confirmada, purificada y perfeccionada por la comunión en Jesucristo dada mediante el sacramento del matrimonio. Se profundiza por la vida de la fe común y por la Eucaristía recibida en común.

"La unidad del matrimonio aparece ampliamente confirmada por la igual dignidad personal que hay que reconocer a la mujer y el varón en el mutuo y pleno amor" (GS 49,2). La poligamia es contraria a esta igual dignidad de uno y otro y al amor conyugal que es único y exclusivo.

Lectura complementaria

GS. 52

Preguntas para compartir

¿Creemos posible el amor “hasta que la muerte nos separe”?

¿Conocemos personas fieles por largo tiempo? ¿Cómo lo han hecho? ¿Dónde esta la clave?

Oración Final (igual al día anterior)


Encuentro Nº 3: La paternidad responsable

“la recta concepción de la paternidad-maternidad responsable”

Oración Inicial

Señor Jesús, una vez mas nos ponemos en tu presencia para escucharte y que nos enseñes a amarnos como vos nos amás, a entregarnos completamente el uno a el otro como vos te entregaste por nosotros en la cruz. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Canto: Te das cuenta (Martín Valverde)

Te das cuenta lo que estamos haciendo,

Yendo siempre contra corriente.

Te das cuenta lo que estamos logrando,

Levantando un mundo diferente.

Hemos decidido amarnos

No como exigen las modas vigentes.

Hemos decidido aliarnos

Para mostrar que el amor sigue presente.

Vamos construyendo una vía

Para que otros caminen y encuentren la vida.

Vamos demostrándole a todos

Que aun quedan amigos, que hay amor todavía.

Levantemos la voz firmemente

por nuestros hijos y nuestras familias,

que si Dios camina junto a nosotros

no puede haber nadie que lo contradiga.

Te das cuanta por lo que estas luchando,

Por la sonrisa sincera de un niño.

Te das cuenta lo que estas alcanzando,

Salvando vidas, cumpliendo un destino.

Iluminación bíblica

Jn. 15, 12-17

Teoría del tema

Documento de Puebla 584.

Cristo, al nacer, asumió la condición de los niños: nació pobre y sometido a sus padres. Todo niño -imagen de Jesús que nace- debe ser acogido con cariño y bondad. Al transmitir la vida a un hijo, el amor conyugal produce una persona nueva, singular, única e irrepetible. Allí empieza para los padres el ministerio de evangelización. En él deben fundar su paternidad responsable: en las circunstancias sociales, económicas, culturales, demográficas en que vivimos, ¿son los esposos capaces de educar y evangelizar en nombre de Cristo a un hijo más? La respuesta de los padres sensatos será el fruto del recto discernimiento y no de la ajena opinión de las personas, de la moda o de los impulsos. Así el instinto y el capricho, cederán lugar a la disciplina consciente y libre de la sexualidad, por amor a Cristo, cuyo rostro aparece en el rostro del niño que se desea y se trae libremente a la vida.

Lecturas complementarias

GS. 50

Preguntas para compartir

  1. ¿Qué representa para nosotros ser padres responsablemente?

  2. ¿Qué elementos nos darías mas seguridad a la hora de ser padres responsablemente? ¿Qué nos hace falta?

 

Oración Final

 


Encuentro Nº 4: La sexualidad

“los aspectos humanos de la sexualidad conyugal”

Oración Inicial

Señor Jesús, te pedimos que en este encuentro nos enseñes a amarnos en tu amor, a respetarnos y a cumplir con la misión que nos encomiendas que es ser colaboradores y continuadores de tu obra creadora, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

Canto: Maestro del amor (Martín Valverde)

Señor, Maestro del amor

Hoy te vengo a suplicar

Hoy que vengo hasta tus pies.

Que me ayudes, que me enseñes a amar

Como ella lo necesita, como tu lo sabes.

Señor, Maestro del amor

Hoy te vengo a suplicar

Hoy que vengo hasta tus pies.

Quiero tomar de la fuente de tu amor

Dime, dime como amarla mi Señor

Tu me guías, tu me enseñas

Con tu amor a comprenderla

Con tus ojos quiero verla

Con tus brazos envolverla

Pues al verla he visto yo

Que mi niña es una niña de amor.

Caballero quiero ser como Tu

Ser todo un hombre de Dios para una mujer

Yo necesito de Ti, de tu madures

Necesito de Ti, de tu niñez de corazón

En los pequeños detalles quiero ser como tu

Que cada cosa la llene y la complete Señor

Y no confío en mi sino en tu provisión

Pues he elegido al mejor Maestro del Amor

Señor Maestro del amor

Hoy ante ty yo reconozco

Que por mis fuerzas no se amar

Que siempre te llamaré

Pues debo aprender a amarlos

A Ti, y a ella mi Señor

Maestro del amor

Jesús, Maestro del amor.

Iluminación bíblica

1Jn. 4, 17-21

Teoría del tema

El hombre llamado al amor  (Dios, el hombre y la conciencia. Conferencia Episcopal Argentina 70-72)

Dios, que es amor, ha hecho al hombre semejante a El y, por lo tanto, llamado a vivir el amor.  Esta es la vocación fundamental que trae al mundo todo ser humano (FC.1 l).

El amor es el factor unificante de todo el variado dinamismo de la persona.  Por eso tiene que ser vivido integrando en el mismo, de forma equilibrada, la dimensión espiritual con la corporal.  El ha de asumir, otorgar sentido y unificar todas las actividades y formas de expansión de la persona.

Así se comprende que la sexualidad, que marca profundamente la totalidad de la persona, ha de ser integrada como una fuerza de comunión (PH. l).  El hombre no la posee para gozar de ella con actitud egoísta buscando exclusivamente el placer, sea en forma solitaria, sea en encuentros ocasionales.  "Ella se realiza de modo verdaderamente humano, solamente cuando es parte integral del amor con el que el hombre y la mujer se comprometen totalmente entre sí hasta la muerte" (FC. 11).

Este amor que expresa y fomenta a la vez la unión del varón y la mujer, está llamado al mismo tiempo a ser fecundo.  Dios mismo lo ha orientado hacia la procreación y educación de los hijos.  De esta manera, el cariño recíproco y generoso de los esposos se prolonga y se hace más sólido en los hijos que ellos crían y educan (GS. 50; FC. 14).  La sexualidad, pues, posee un doble sentido: une a los esposos en un amor creciente y los hace fecundos en ese amor.

Así pues, el matrimonio es el lugar propio y adecuado de la relación sexual humana en el cual, esposo y esposa, sostenidos por la gracia de Dios, pueden expresar y realizar su amor de una manera comprometida, duradera, libre de egoísmo, abierto a la fecundidad, responsable ante la sociedad (FC. 11; PH. 7).  Por lo cual, la Iglesia custodiando la ley natural, rechaza las relaciones prematrimoniales y extramatrimoniales en las cuales el amor humano se traiciona a sí mismo y no produce la felicidad plena y duradera a la que el hombre ha sido llamado.

El ordenamiento de la vida afectiva y sexual, lejos de limitar arbitrariamente la libertad y la espontaneidad, encauza el afecto según su realidad completa.  Esta es la razón en que se funda el deber moral de la castidad.

Lecturas complementarias

Catic 2360-2379

Preguntas para compartir

¿Qué elementos podría aportar para que mi vivencia de la sexualidad sea conforme a los designios del creador?

¿Qué opinión me merecen las relaciones prematrimoniales?

Oración Final


Encuentro Nº 5: El acto conyugal

“el acto conyugal con sus exigencias y finalidades”

Oración Inicial

Señor Jesucristo, maestro del amor, venimos confiados a tu encuentro, para que nos enseñes el valor de la vida, que nos muestres nuestro papel de colaboradores en la creación y nos des la fuerza para amarnos cada día mas. A Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Canto:  Ámense (Martín Valverde)

Hoy que juntos están

Unidos frente a Él, en su amor.

Hoy que sus manos juntas van a seguir

A luchar hasta el final

Ámense, quiéranse, ámense.

Hoy que la tienes junto a ti

Que Dios ya te la ha dado.

Ámala, hermano, ámala.

Hoy que lo tienes junto a ti

Que Dios ya te lo ha dado.

Ámalo, hermana, ámalo.

Ámense siempre así.

Dios los bendecirá

Y los ayudara sin fallar

Y aunque este mundo trate de separar

No podrá, jamás podrá

Tu la amas, ella te ama

Y los dos aman a Dios.

Hoy que se tienen junto al fin

Que Dios lo ha consagrado

Ámense, hermanos, ámense.

Hoy que el Señor ya los unió

Y su amor se ha consumado

Ámense, que su amor,

No morirá jamás.

Iluminación Biblica

Gn. 1, 26-28

Teoría del tema

Cooperadores del amor de Dios Creador

28. Dios, con la creación del hombre y de la mujer a su imagen y semejanza, corona y lleva a perfección la obra de sus manos; los llama a una especial participación en su amor y al mismo tiempo en su poder de Creador y Padre, mediante su cooperación libre y responsable en la transmisión del don de la vida humana: «Y bendíjolos Dios y les dijo: " Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla"».(80)

Así el cometido fundamental de la familia es el servicio a la vida, el realizar a lo largo de la historia la bendición original del Creador, transmitiendo en la generación la imagen divina de hombre a hombre.(81)

La fecundidad es el fruto y el signo del amor conyugal, el testimonio vivo de la entrega plena y recíproca de los esposos: «El cultivo auténtico del amor conyugal y toda la estructura de la vida familiar que de él deriva, sin dejar de lado los demás fines del matrimonio, tienden a capacitar a los esposos para cooperar con fortaleza de espíritu con el amor del Creador y del Salvador, quien por medio de ellos aumenta y enriquece diariamente su propia familia».(82)

La fecundidad del amor conyugal no se reduce sin embargo a la sola procreación de los hijos, aunque sea entendida en su dimensión específicamente humana: se amplía y se enriquece con todos los frutos de vida moral, espiritual y sobrenatural que el padre y la madre están llamados a dar a los hijos y, por medio de ellos, a la Iglesia y al mundo.

 

Lecturas complementarias

Familiaris Consortio (FC) 28-35

Preguntas para compartir:

  1. ¿Podemos establecer un orden de prioridades en la pareja?

  2. ¿Qué lugar ocupa en este orden la intimidad conyugal? ¿por qué?

Oración Final

 


Encuentro Nº 6: Los Hijos

“La sana educación de los hijos”

Oración Inicial:

Señor Jesús, amigo de los niños, te pedimos en este encuentro por los que vendrán, enséñanos a ser padres al estilo de los tuyos, de José y de María, que ellos sean nuestros protectores y guías en la difícil tarea de educar a los hijos. A Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Canto: Tus promesas (Martín Valverde)

Ahora que por fuego pasas

Ahora que te estoy provando

Ahora que ya casi llegas

Sigue confiando, sigue alabándome

Recuerda todas tus promesas

Porque tu Dios hoy te contesta

Tu solamente persevera

Y confiesa que son tuyas.

Lo que facil llega nunca agrada

Lo que mucho cuesta eso si se ama

Lo que has esperado y has llorado

Que feliz seras cuando este a tu lado

Y ahora que me alabas sin tenerlo

Confia en mi y en mi amor eterno

Persevera y así lo alcanzarás.

Tu confianza premiaré

Y en tus manos yo mismo pondré

Tus promesas.

Iluminación biblica:

Ef. 6, 1-4

Teoría del tema

El derecho-deber educativo de los padres

36. La tarea educativa tiene sus raíces en la vocación primordial de los esposos a participar en la obra creadora de Dios; ellos, engendrando en el amor y por amor una nueva persona, que tiene en sí la vocación al crecimiento y al desarrollo, asumen por eso mismo la obligación de ayudarla eficazmente a vivir una vida plenamente humana. Como ha recordado el Concilio Vaticano II: «Puesto que los padres han dado la vida a los hijos, tienen la gravísima obligación de educar a la prole, y por tanto hay que reconocerlos como los primeros y principales educadores de sus hijos. Este deber de la educación familiar es de tanta transcendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse. Es, pues, deber de los padres crear un ambiente de familia animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, que favorezca la educación íntegra personal y social de los hijos. La familia es, por tanto, la primera escuela de las virtudes sociales, que todas las sociedades necesitan».(99)

El derecho-deber educativo de los padres se califica como esencial , relacionado como está con la transmisión de la vida humana; como original y primario , respecto al deber educativo de los demás, por la unicidad de la relación de amor que subsiste entre padres e hijos; como insustituible e inalienable y que, por consiguiente, no puede ser totalmente delegado o usurpado por otros.

Por encima de estas características, no puede olvidarse que el elemento más radical, que determina el deber educativo de los padres, es el amor paterno y materno que encuentra en la acción educativa su realización, al hacer pleno y perfecto el servicio a la vida. El amor de los padres se transforma de fuente en alma , y por consiguiente, en norma , que inspira y guía toda la acción educativa concreta, enriqueciéndola con los valores de dulzura, constancia, bondad, servicio, desinterés, espíritu de sacrificio, que son el fruto más precioso del amor.

Preguntas para compartir:

¿Cuáles creemos que son los principales contenidos que debemos enseñar a nuestros hijos?

¿Podemos recordar nuestra experiencia como hijos en el campo de la educación? Lo comentamos.

Oración Final.