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1ª Corintios 13, 1 - 13
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Pablo es muy directo con sus palabras en este pasaje, “si no tengo amor” nada de lo que haga sirve, puedo hacer muchas buenas acciones, pero si no tengo amor no me sirve de nada… y es que el amor es lo que da sentido a las cosas, el amor transforma nuestro simple actuar en una obra de salvación.
Mucha gente entrega sus bienes a los pobres, pero hay diferencias entre las intenciones con las que lo hacen; unos lo hacen en una campaña política para recibir votos, otros para evadir impuestos y así mucho, pero otros lo hacen por “puro amor”, no esperan recibir a cambio ningún beneficio, solo los mueve el amor a los demás y esto da sentido al acto y lo transforma en un acto de salvación.
Sería bueno preguntarnos ¿Por qué damos cuando damos algo?
El amor nutre de sentido también al sonido de nuestra voz, tantas palabras y discursos en el aire que lo único que dejan en nuestros oídos es un débil zumbido “como campana que resuena o platillo que retiñe”. En cambio las palabras pronunciadas con amor y desde el amor, dejan una marca imborrable en los oídos y en el corazón, cuánto menos duele y daña una corrección cuando se la hace con amor, cuánto menos golpean las verdades cuando se las da desde el amor. Nuestras palabras no solo deben tener un cuerpo, que es el sonido, sino también un espíritu ¡… ese es el Amor!
Tanta ciencia y conocimientos en nuestro mundo de hoy usados para la guerra, la muerte, la destrucción… cuanto mas y mejor sería esta ciencia llevada por el Amor hacia la vida y felicidad de todos.
Las cosas sin amor no tienen sentido porque son “cosas sin Dios”. El Amor da sentido, porque es Dios el sentido último de nuestra existencia.
[4 - 7]
Todas las cosas que Pablo dice del amor, podemos aplicarlas sin duda a aquellos que viven en el Amor y que hacen las cosas por amor.
Aquel que ama es paciente, sabe esperar los tiempos, los de Dios y los de los demás, no se desespera ante el desamor de los otros porque sabe que su amor al fin vencerá… esta espera no es pasiva, es activa en el servicio y en el servicio gratuito, no espera nada a cambio de lo que da a los demás, sirve porque quiere bien a los demás.
El que ama no envidia porque se alegra en el bien de los demás y en su felicidad, no hace alarde ya que reconoce que lo que tiene le fue dado sin mérito propio por Aquel que es el Amor en persona; tampoco se envanece porque la humildad es un fruto del amor. El que ama no procede con bajeza ni busca su propio interés porque el amor hace que vea en los demás a Dios y por ellos se alegra y a ellos se entrega.
Quien ama no se irrita ni tiene en cuenta el mal recibido porque sabe que si ama es porque hay Alguien que lo amo primero y que por amor ha perdonado sus males y ha borrado sus caídas.
Aquel que se alegra de l0o injusto no vive en el amor, porque quien ama solo se alegra donde hay justicia y verdad, porque allí esta Dios.
Quien ama disculpa todo, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta… porque vive en Dios y Dios en él.
[8 - 10]
Todos tenemos la experiencia de que hay cosas que pasan irremediablemente, los años pasan sin que podamos hacer nada por detenerlo. Pasa el tiempo de los estudios y llega la hora del trabajo para luego también pasar y dejar lugar a una nueva etapa. ¿Qué nos queda de esto? Nos queda el corazón lleno (o vacío) de los recuerdos de las personas que amamos. Pero… si hemos pasado la vida sin amar… ¿para que pasamos? ¿Qué sentido tiene nuestro paso si no entregamos lo único que nos pertenece totalmente… el Amor?
Compartimos juegos con una migo de la infancia… los juegos pasan, pero el amor que se creo entre los dos y que fue compartido, eso queda.
Compartimos ideales, sueños y confidencias con un amigo en la juventud… todo eso puede pasar, podemos dejar de tener los mismos ideales, cambiar de sueños, pero el Amor gestado es para siempre.
Compartimos una relación, los hijos, el trabajo con nuestra esposa o nuestro esposo, todo puede pasar, pero lo perfecto, el amor, dura eternamente.
[11 -12]
El Amor no es solo “cosa de la juventud”, el amor debe acompañar toda la vida… y mas allá; pero podemos quedarnos estancados en el amor de la niñez, nuestro amor debe ir creciendo con nosotros y debe hacernos crecer.
Amar con todo el ser es reconocer que estamos destinados a la plenitud. El amor nos encamina a encontrarnos con el Dios-Amor, allí, al encontrarnos “cara a cara” conoceremos las cosas como él y todo será visto desde el amor.
Crecer en el amor es ir encontrando el camino que nos lleva a la verdadera felicidad, es ir dejando atrás nuestros egoísmos y descubrir que amar al otro me hace libre.
Que gran legado nos dejó Cristo al decirnos: “ámense los unos a los otros como yo los he amado”, por eso la plenitud del amor es amar como Cristo, y Cristo “nos amó hasta el extremo”. Muchas veces no queremos amar a los demás por temor a que nuestro amor no sea correspondido y salgamos así heridos; amemos sin miedo a ejemplo de Cristo que nos amo y entregó su vida por nosotros.
[13]
Que final tan expresivo de Pablo: “la mas grande de todas es el Amor”, como si fuera poco con todo lo que nos dijo sobre el amor anteriormente, nos pone aquí este “broche de oro”.
Los años van pasando, pero el amor no. La inocencia de la niñez pasa, pero el amor no. Las fuerzas de la juventud se terminan, el amor no. La sabiduría de los años se va, pero el amor queda. Se va la belleza, y el amor no; cambian los sueños, pero no el amor. Los ideales se debilitan, pero el amor no.
El que ama permanece para siempre, el que no… no.
Si he pasado por la vida y no he amado… ¿para que he pasado?
