1ª Juan 2 , 15 - 17


[15]

 

San Juan no nos esta inculcando descuidar la creación… ¡no!, lejos del pensamiento de Juan tal idea. Cuando el nos habla del mundo se refiere a lo malo que hay en el, a todo aquello que atenta contra el destino principal de las cosas… ¿Cuál es el destino? Que todo tienda a su plenitud en Cristo. Que el hombre sea plenamente feliz. Por eso cuando Juan nos habla de no amar al mundo y las cosas mundanas, se refiere a todo lo que nos desvía de nuestra verdadera felicidad.

Jesucristo nos dirá que no se puede servir a dos señores, porque se amará a uno y se aborrecerá al otro; lo mismo nos dice aquí san Juan, si amamos aquellas cosas que no nos conducen a la verdadera y plena felicidad, el Amor de Dios no esta en nosotros; ya que si el amor del Padre estuviera en nosotros amaríamos a nuestros hermanos y esto nos llevaría a la plenitud del amor que es Dios.

Amar las “cosas mundanas” (siguiendo a Juan) es distraer nuestro corazón en pequeños amores pasajeros y efímeros y al no desprendernos de ellos no podemos llegar al amor pleno que es Dios. Por amores pequeños nos perdemos al Gran Amor.

Una vez en “el mundo”, en el Pecado Estructural, el camino de salida es cuesta arriba, pero contamos con la ayuda del Señor para lograrlo.

 

[16]

 

Juan nos aclara aquí que es lo que entiende por mundo: “concupiscencia de la carne, codicia de los ojos y ostentación de riqueza”.

La creación no es mala, por el contrario… “vio Dios que todo era bueno”. Lo malo aquí es el uso que ser da de las cosas, el lugar que se les da.

Nadie dice que las riquezas sean malas, pero si al obtener riquezas nos olvidamos de nuestros hermanos, de que hay algunos que necesitan lo que a nosotros nos sobra, o si somos capaces de matar o pisotear a los demás con tal de aumentar nuestras riquezas, ¡eso es malo!, y eso es lo que condena Juan y nos aclara que esto no viene del Padre.

La clave esta en lo que nos dice la misma escritura: “si aumentan tus riquezas, no les des el corazón”.

 

[17]

 

Este último versículo es un grito: ¡Animo!. Todo este “mundo”, esta “maldad organizada”, va a pasar y quedarán aquellos que hayan sabido desprenderse de estos pequeños amores y se hayan aferrado al Amor de los Amores, al unico que puede hacernos permanecer mas allá de todo.

La vida es un constante elegir, y debemos usar de las cosas “tanto cuanto” no nos alejen de nuestro verdadero fin que es la felicidad junto a Dios.