El Sembrador ::: Recursos Catolicos para la Nueva Evangelización ::: 2002 - 2007


 

 

Carta a nuestra hija (Alejandra)


Con mucho cariño:

Hija, tu mamá y yo estamos muy orgullosos de ti, por haber decidido invertir este tiempo en esta misión de evangelización a tus semejantes, nosotros no tenemos bienes materiales pero damos lo que tenemos: tiempo para quienes necesitan ser evangelizados, para quienes necesitan recibir la palabra de Dios, y eso hijita, no se paga con todo el dinero del mundo, además ese tiempo es que Dios nos recibe con agrado, mas que dar ayudas materiales, dar ayudas a nuestros hermanos de este tipo eso es lo que Dios quiere, y nosotros como te mencione al principio de estas líneas, estamos muy orgullosos de ti.

Gracias por darnos esa Gran satisfacción a nosotros, como padres tuyos estamos muy orgullosos de ti, vieras, que difícil es querer compartir nuestro tiempo, si ese  tiempo que decimos es de nosotros, pero porque así lo sentimos, porque así nos lo hace saber la vida tan agitada que vivimos en día todas las personas que vivimos en la ciudad, y ahora que estas viviendo estos momentos, a pesar de haber perdido otras oportunidades de diversión, muy propias de este tiempo, has optado por la MEJOR, por darle el tiempo al Señor, que a final de cuentas es de Él.

Como te sientes, muy contenta, quizás estas muy emocionada al leer estas líneas que te dedicamos con todo el amor del mundo, con todo el amor de padres, que quizás en muchas ocasiones piensan ustedes, nuestras hijas que no las queremos como debiéramos de hacerlo, pero eso es un solo sentir de ustedes, porque realmente las queremos muchísimo.

Imagina, hija, realmente fue muy emotivo para mí y tu mamá preparar este mensaje, porque sabes? No pude dejar de contener algunas lagrimas, que las tuve que reprimir al máximo por estar en mi lugar de trabajo, y en ocasiones hay muchos curiosos, espero no se hayan dado cuenta de mi estado emocional,  y si se dieron cuenta, no importa, al; fin y al cabo, estas presentes líneas son para una de nuestras queridas hijas.

Como has estado, nosotros por nuestra parte te decimos que con mucha seguridad hemos rezado por ti y todos tus compañeros de misión, desde luego por las madres escolapias que los están acompañando, por nuestra parte dales un abrazo a cada una de ellas a la primera oportunidad de haber leído este mensaje, compárteles a quien quieras de ellas este mensaje, porque a final de cuentas son tus guías en esta misión que estas llevando a cabo o quizás estas concluyendo. Dales un abrazo muy afectivo, y dales a nuestro saludo a las madres escolapias que tenemos el gusto de conocer personalmente y las que no conocemos, igual, quiera Dios tengamos oportunidad un día de conocerlas a todas ellas, con las que compartiste esta misión.

Salúdanos a la madre Luisa, coméntale que tu mamá a diario reza por ella, ella ya sabe que la conservamos en nuestro pensamiento. Que todo ese trabajo que esta haciendo la madre Luisa por el bien de la niñez de Oaxaca, en especial por evangelizarlos, Dios la recompense con su reino, al final de sus días.

Bueno, después de todo esto, de lo  que te hemos querido decir, ahora ya has vivido este tiempo y sabes, creo Alejito, que hoy el destino, por obra de Dios ha forjado una gran persona, aunque yo creo que siempre lo has sido, por que lo vemos en tu comportamiento diario, tanto en nuestro hogar como la manera de ayudar a  tus amigos cuando ha sido necesario, y eso, no cualquier que se precie de decirse amigo de una persona lo hace, porque la vida es muy engañosa, las personas que decimos que son amigos en ocasiones nos defraudan, y eso en ti, para que hagas algo malo a uno de tus amigos, creo que no lo harás. Los amigos, los Buenos amigos, se ven en las necesidades y eso tú lo has sido, es por eso que nuevamente te decimos que estamos muy orgullosos de ti.

Al reverso de este documento, queremos también pedirle a Leticia, te dedique unas palabras, espero lo haga, por que en el fondo, aunque no lo quiera demostrar por sus actitudes, ella es muy buena persona. Tú la conoces, y quiero; por el amor de Dios, pienses en ella un momento, ruega a Dios; porque sea más franca, que derribe ese escudo o coraza con la que pretende engañarnos, de ser dura, pero en el fondo, es una excelente persona como tu, como Sandra, como cada uno de nosotros.

Todo es cuestión de sabernos entender familiarmente y para eso necesitamos de mucho valor, tanto ustedes entre hermanos como nosotros con ustedes, como hermanos en el cuerpo de Cristo Jesús y como padres tuyos también.

Por ultimo, después de estas breves líneas, nosotros: Alicia y yo, te pedimos perdón por toda la incomprensión nuestra, por todas esas faltas que como padres tuyos hayamos cometido, tu sabes, quisiéramos tener las palabras más adecuadas para hablarles al corazón y nos entendieran, pero a cambio de eso, hemos tenido en ocasiones solo conductas de reproche, no entendiendo que ustedes tienen su propio ser, su propio sentir; y que todo eso es por la pobreza humana nuestra, perdónanos, lo hemos hecho quizás, queriendo el bien para ustedes, pero que a nuestra manera, y esa manera en muchas ocasiones no ha sido la mas adecuada.

Perdónanos porque no hemos sido esos padres que Dios hubiera querido fuéramos nosotros, quizás no hay peros, pero nuestra ignorancia de ser padres nos desvió de nuestro objetivo primordial que son todo el cuidado para ustedes, y sobre todo su educación.

Perdónanos, hemos querido ser los padres que ustedes se merecen, hemos fallado en muchos puntos o aspectos, pero gracias a Dios, con lo poco  o muchos valores humanos y cristianos que les pudimos inculcar, auxiliados ;por las madres escolapias, hoy estas en esta misión, Felicidades, pero muchas felicidades, porque ese es el fruto que el Señor ha querido que tu des en su viña; Y eso, para nosotros, es un aliciente, que no todo lo que hemos sembrado en ustedes ha sido en vano, que vale la pena seguir en la lucha diaria, aun con todas nuestras limitaciones tanto materiales, y humanas, como espirituales.

Hija, tengo un motivo muy fuerte para dedicarte no una hoja sino hasta diez o mas, pero me conformo con esto, porque quiero que estés contenta, que no estés triste por lejos que estas, animo, hoy Dios te ha marcado como una de sus ovejas, porque escuchaste su llamado y aquí estas, ahora, sirviéndole.

Se despiden de ti, orgullosamente:

Emiliano, Alicia, Sandra Angélica – Marcos y Leticia.

Recuerda, te queremos mucho.


Emiliano Rodríguez

Contacto: emiliano.rodriguez@ps.ge.com

- Querétaro, México -

Compartimos esta carta que nos envió Emiliano por mail que fue enviada a su hija en ocasión de una misión con las hermanas escolapias.

 

 

Evangelizando la red desde el 7 de agosto de 2002
e-mail: martindanielgonzalez@yahoo.com.ar /// MSN: martindanielgonzalez@hotmail.com