El Sembrador ::: Recursos Catolicos para la Nueva Evangelización ::: 2002 - 2007


 

 

Refelxiones para una cuaresma distinta


1° Domingo ¤ 2° Domingo ¤ 3° Domingo ¤ 4° Domingo ¤ 5° Domingo ¤ Domingo de Ramos

Primer Domingo de Cuaresma

Mt. 4, 1-11

El tiempo de cuaresma esta fuertemente marcado por el evangelio de este domingo, en el, Jesús es tentado por el enemigo con tres formulas que el evangelista cita a propósito de las tentaciones que recibimos cada uno de nosotros en nuestra vida.

“Manda que estas piedras se conviertan en panes”  esto es mucho mas que una simple tentación de obtener placer por las cosas, es por sobre todas las cosas, la tentación del facilismo y de la inmediatez, de querer que todas las cosas funcionen como nosotros las pensamos y que toda la realidad se acomode a nuestros propios gustos.

Ante esta y todas las tentaciones siguientes, Jesús responde de la misma manera: aferrándose a la Palabra de Dios; debemos pedir al señor en este tiempo cuaresmal, que en las tentaciones tengamos la sabiduría y la fortaleza de aferrarnos, física y espiritualmente, a Su Palabra.

tirate abajo…”.  La tentación de “tentar” a Dios, es como quien por medio de algún rito o culto quiere torcer la voluntad y los designios de Dios. El Señor no se deja extorsionar por nada ni nadie, ya que sus designios son justos; respetarlos, cumplirlos y amarlos es nuestra misión como seguidores de Jesucristo.

“Te daré todo esto” La tentación del tener y del poder también están presentes en los días del desierto de Jesús y aun perduran hasta hoy. Es una de las tentaciones mas comunes y a la que, generalmente, damos menos importancia de la que merece… cuantas cosas se solucionarían si en lugar de preocuparnos por acumular, nos dedicáramos un poco mas a pensar en los demás y a darles la mano que necesitan.

Ante estas las tentaciones, receta infalible, aferrate a la Palabra del Señor… Él ya venció.

Segundo Domingo de Cuaresma

Mt. 17, 1-9

La transfiguración es el anticipo de la revelación gloriosa de Jesucristo en su resurrección; pero en medio de esta experiencia mística que presenciaron tres apóstoles, Pedro es tentado, quiere quedarse en esta experiencia, sin considerar que la misión que Jesús les encomendaba no era solo para ellos sino que la luz de su resurrección debía brillar en todas las naciones.

Cuantas veces caemos en la tentación de querer hacernos un dios a nuestra medida, y por ende, para nosotros solos; un dios que satisfaga nuestras necesidades espirituales, pero que nunca nos exija el servicio a los demás.

El Evangelista nos da la clave para superar esta tentación: “… escúchenlo ”, y es que la escucha atenta y sincera de la palabra de Dios hace que nuestros corazones realmente se conviertan y sean testigos de las maravillas que Dios obra en nosotros.

En esta misión no estamos solos, es el mismo Jesús que hoy nos dice como a Pedro, Santiago y Juan “ Levántense, no tengan miedo”, ya que es él quien nos envía y quien nos acompañará en el camino cuaresmal de la conversión y el servicio a los demás. Pidamos al Señor docilidad de corazón para escuchar su Palabra y ponerla en practica con nuestras manos.

Ante estas las tentaciones, receta infalible, escuchalo al Señor… Él ya venció.

Tercer Domingo de Cuaresma

Jn. 4, 5-15. 19-26. 40-42

El relato de la mujer samaritana es verdaderamente un itinerario de conversión. En primer lugar, es el mismo Jesús el que toma la iniciativa, como lo hizo en nuestras vidas, Jesús se presenta como el que necesita de nosotros “ Dame de beber” , como aquel que necesita de parte nuestra una reacción ante sus palabras, y en la vida de la samaritana lo logra inmediatamente, ¿Cómo tu…? Y allí empieza el hermoso diálogo de la salvación.

Quien marca el ritmo de la conversación es la samaritana, ya que Jesús no la fuerza ni se revela sino hasta después de comprendido el mensaje, y luego de atrapada la atención de la mujer y habiendo hecho surgir en ella una sed distinta a la que la trajo por esos lugares al principio, empieza la revelación de una de las claves de la instauración del su Reino entre nosotros: “ Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” , una revelación que resulta totalmente distinta a la que la samaritana creía y conocía. Muchas veces en nuestra vida, cuando la presencia de Dios se hace manifiesta, se cambia nuestra forma de concebir el mensaje de Dios.

El itinerario de la samaritana no queda ahí, sino que luego de la gran revelación del Señor: “ Yo Soy…” ella misma se convierte en transmisora de la verdad que le ha sido revelada y anuncia a su mismo pueblo la salvación y la llegada del Mesías esperado.

Ante la llegada de Jesús a nuestras vidas, nuestros viejos esquemas pueden caerse, ante esto, receta infalible, no tengas miedo, confía en el Señor… Él ya venció.

Cuarto Domingo de Cuaresma

Jn. 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38

Para la liturgia este es el domingo de la alegría, el cuarto domingo del tiempo de espera de la Pascua; y que mayor alegría que la de aquel ciego que recobro la vista.

El evangelista se encarga de dejarnos bien claro que éste era ciego de nacimiento, nunca había visto la luz, y Jesús hace de esta situación complicada de vida que llevaba este hombre, una situación muy simple de solucionar: “fue, se lavó y vio”; y es que las cosas de Dios rebozan de simpleza al contrario de las cosas de los hombres.

Este simple acto de Jesús complicó la vida de los fariseos y desencadeno una división entre los que lo veían como un profeta y los que no. Esa misma división es la que existe hoy en nuestros países y ciudades: los que creen y los que no.

En este tiempo de cuaresma, el Señor nos invita a mantenernos en la alegría de creer en Él y a responderle como aquel ciego que vio: “Creo Señor” y postrarnos ante Él.

Quinto Domingo de Cuaresma

Jn. 11, 1-7. 20-27. 33-45

Según el relato de san Juan, Jesús amaba mucho a Lázaro y a sus hermanas, tanto que al presentarse ante su tumba lloró, lloró la muerte de su amigo, pero con la firme convicción de que lo que había ocurrido era para Gloria de Dios y luego nuevamente se hace presente la simpleza de Dios: “Lázaro, ven afuera”; no hay grandes signos ni ostentación de poder, sino que simplemente la fuerza de la palabra que en el principio dio vida a todas las cosas y que tiene la fuerza necesaria para recrearlas.

Pero todo esto no se da sin una previa profesión de fe: “tu hermano resucitará… ¿lo crees?”, y es que muchas veces nuestra fe en Dios es capaz de dar la salvación y la vida a los demás, pero es condición necesaria que primero creamos nosotros.

Pidamos al Señor en esta cuaresma que aumente la fe en cada uno de nosotros para que podamos de ese modo contagiarla a los demás, a nuestra familia, a nuestro entorno de trabajo… a nuestro mundo.

Domingo de Ramos

Mt. 26, 3-5. 14 – 27, 66

Van llegando al final los días de Jesús en Jerusalén, y como un anuncio profético la gente lo reconoce: “Es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea” y no solo profeta por los anuncios y signos que realizó, sino también por el cruento final que debía padecer.

El primer punto interesante que encontramos en este evangelio es la actitud de los apóstoles, que sin entender aun todo lo que ocurría ni lo que debía ocurrir, se lanzan a cumplir un mandato de Jesús bastante extraño (aunque a esto ya se habrían acostumbrado bastante)

Otro, es que la gente recibe a Jesús como un gran rey, pero luego en la cruz nadie lo reconocerá como tal, sino que al contrario lo condenarán a morir.

Cuantas veces, como este pueblo, aclamamos con los labios la justicia, la solidaridad, la igualdad y el amor, y luego con nuestras acciones hacemos lo contrario.

Pidamos al Señor en esta cuaresma que ya se acaba, que seamos coherentes en nuestra vida entre lo que decimos y lo que hacemos, y entre lo que hacemos y lo que creemos; que nuestros actos manifiesten a cada paso a Aquel en quien tenemos puesta nuestra fe.

 


Martin Daniel Gonzalez ::: martindanielgonzalez@yahoo.com.ar

 

Evangelizando la red desde el 7 de agosto de 2002
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