El Sembrador ::: Recursos Catolicos para la Nueva Evangelización ::: 2002 - 2007


 

 

Tiempo de Salvación

Cuaresma y Pascua


El tiempo de Cuaresma va desde el Miércoles de Ceniza  (6 de febrero) hasta la celebración de la Misa Crismal (aquí: Miércoles Santo—19 de marzo), y su misión es prepararnos a vivir el tiempo de la Pascua que incluye el triduo pascual (Jueves, Viernes y Sábado Santo), la Pascua y la cincuentena pascual.
El Santo Padre, Benedicto XVI nos invita a vivir esta cuaresma bajo el lema:

“Nuestro Señor Jesucristo, siendo rico, por ustedes se hizo pobre” (2Cor. 8, 9)

 

“A vuelo de pájaro” podemos decir que la Cuaresma es el tiempo de cuarenta días que precede a la celebración de la Pascua… es más, el nombre de cuaresma le viene de la cantidad de días que tiene este tiempo (CUAREsma – CUAREnta… parece lógico, no?), pero, ¿Por qué cuarenta días? Bastará remitirnos a ese Libro, que muchas veces junta polvo en la biblioteca… NO, no es el diccionario, es la Biblia, ella nos dice en el Evangelio Según san Mateo, en el capítulo 4, versos del 1 al 11 (también Marcos 1, 12-13 y Lucas 4, 1-13) que Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto y ayunó “cuarenta días con sus cuarenta noches”, luego de lo cual fue tentado por el demonio.

Nos vamos un poco “por las ramas” y nos preguntamos: ¿en qué fue tentado Jesús? En lo mismo que somos tentados nosotros: Placer, poder, tener... “Manda a estas piedras que se conviertan en panes” fue la primer intervención del demonio en este diálogo con el Señor, ¡qué mas placer que el de comer después de cuarenta días de ayuno! La tentación del poder queda expresada en la invitación “tírate abajo…”, pues, ¿qué poder mas grande puede tener el hombre que obligar a Dios a hacer algo? Y por último, “Te daré todo esto…”, es la tentación que ha atravesado los siglos: tener, poseer…

Pero, ¿Por qué la Iglesia nos propone este texto para la Cuaresma? Porque justamente el tiempo de Cuaresma quiere ser una invitación a desechar estas tentaciones como lo ha hecho Jesús. Constantemente somos tentados con el placer, placer que se vende cada vez a mayor costo… hasta costarnos la vida… no hablo del placer legítimo, sino de su “absolutización” (cuando no existe otra cosa que no sea el placer). El poder también es algo que debemos aprender a encauzar en este tiempo, bien utilizado, el poder debe expresarse en el servicio, pero vemos día a día que el poder se transforma en “poder pisar al otro”. “Dime cuanto tienes y te diré quien eres” parece ser la frase de nuestro tiempo, y se nos empieza a olvidar que el hombre vale por lo que es (nada mas y nada menos que Hijo de Dios) y no por lo que tiene.

En este tiempo de Cuaresma recibimos un “ticket 100% free” para una revisión técnica de nuestras actitudes para con Dios, con nosotros mismos y con los demás. Esta es la mejor manera de prepararnos para vivir el misterio central de nuestra fe: la pasión, muerte y resurrección de Jesús (Pascua); para ayudarnos en esto la iglesia nos propone tres elementos: el ayuno, la oración y la limosna. Lo importante es que es un tiempo especial para preparar el corazón para celebrar la Pascua junto a Jesús, compartiendo sus sentimientos y su misión.
Al final de la Cuaresma nos encontramos con el Triduo Pascual (Jueves, Viernes y Sábado Santo) aquí te dejamos que se recuerda en estos días y algunas claves para vivirlos…

Jueves Santo (20 de marzo)
Celebramos en este día la Institución de la Eucaristía; en la Misa del día de hoy se realiza el Lavatorio de los pies, signo del servicio de Cristo a los hombres, por eso en este día sería bueno que examinemos como esta nuestra actitud de servicio, pero no de manera general y poco comprometida, al inicio y al final de este Jueves Santo preguntémonos sobre nuestra relación con el vecino de la derecha y de la izquierda de mi casa, y si mis actitudes son las que hubiera tenido Cristo o no…

Viernes Santo (21 de marzo)
Este es el único día en el año en que no se celebra la Eucaristía… ¿Por qué? Porque recordamos y hacemos presente el tiempo que Jesús permaneció sin vida esperando la Resurrección. Este es un día “sobrio”, se nos propone realizar un ayuno para que nuestro cuerpo acompañe lo que nuestro espíritu vive… la privación de algo muy importante: el alimento, Jesús.
Las actividades que realicemos en este día deben invitarnos al recogimiento y no a la dispersión, para poder contemplar al Dios muerto que permanece allí por nosotros.

Sábado Santo (22 de marzo)
Este día es como una prolongación del viernes, la Iglesia aún se encuentra expectante, contemplando a Jesús en el sepulcro. También este es un día donde debe reinar el recogimiento y la reflexión; que bueno que aprovechemos este tiempo en familia para pensar en nuestras relaciones y detectar en que lugares de nuestra vida familiar Jesús aun sigue sepultado y no ha resucitado.

Domingo de Pascua (23 de marzo)
El día de Pascua comienza con la Vigilia celebrada el día anterior, vigilia que quiere expresar el estado interior del pueblo cristiano ante la Resurrección del Señor… este es un día de fiesta y de alegría… fiesta y alegría que no tenemos necesidad de describir, ya que nuestro pueblo sabe bien de que se trata. Es el día del Señor sobre cualquier otro día… es el domingo mas grande de todos y del que todos toman su sentido...

Felices Pascuas !!! y que Dios resucite en nuestros corazones.

 


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