María y el Adviento I


A dviento es el tiempo de espera por excelencia. Se espera, junto a toda la humanidad, a Cristo autor de nuestra redención, pero además, es mas que un tiempo , es una manera de ver las cosas, es ver todo desde la óptica de la esperanza.

D esde ese punto de vista todas las cosas cambian de color y se vuelven color de Dios, y fue eso lo que hizo María para poder ser fiel hasta el final a la voluntad de Dios, ella, la Mujer del Adviento, nos puede enseñar a esperar con ansias al “fruto bendito de su vientre”, es ella la que puede enseñarnos a ver a Dios en cada acontecimiento de nuestras vidas.

V er a Dios en las cosas será el objetivo principal de este adviento; si María no lo hubiera hecho así, no habría visto en su hijo al Hijo de Dios y no habría entendido al final todo aquello que guardó amorosamente en su corazón.

I gual que ella, nosotros debemos vivir nuestra historia como Historia de Salvación, para nosotros y para nuestros hermanos, ya que Dios se vale de cada uno de nosotros para comunicar su presencia a los demás, como lo hizo con los Reyes y con los Pastores, estamos llamados a ser estrellas y Ángeles para los demás.

E lla , la mujer del Adviento por excelencia, nos demuestra todos los días, como es posible vivir en la esperanza y de la esperanza que brota de la presencia del Verbo hecho carne entre nosotros, creyendo en su promesa de estar con nosotros hasta el fin de los tiempos.

N adie que se diga seguidor de Cristo puede vivir sin esta esperanza, ya que de ella brota el sentido de la existencia y sin ella, toda nuestra historia se vuelve solo un soportar días y días.

T omemos la iniciativa en este tiempo de adviento y formémonos en la Esperanza que no defrauda, que es Cristo nuestro Señor y Salvador.

O lvidémonos de nosotros mismos y vivamos este tiempo tan especial del año acordándonos de los demás como lo hizo María con Isabel.

 

 


Martin Daniel Gonzalez ::: martindanielgonzalez@yahoo.com.ar