Además... no dejes de pasar por aquí.
Una Pascua vivida desde un tiempo de muerte. Pascua 2002
Hace algún tiempo, un hecho violento conmovía a los medios de comunicación y a la población mundial: la caída de las torres gemelas, y sobre todo la muerte de tantos ese día 11 y tantos otros que aún siguen muriendo en la guerra contra el terrorismo.
Ante esto nos surge la pregunta: ¿habrá paz mundial algún día? ¿terminarán las muertes violentas?... ¿Alguna vez viviremos una Pascua mundial?
En nuestros países o ciudades, también se viven situaciones de muerte, injusticia, corrupción, inseguridad... a cada momento llegan a nosotros noticias de todas estas cosas pero casi nunca nos llegan las soluciones.
En las comunidades, en los barrios, nuestra gente pasa hambre vive en medio de una crisis económica, moral y familiar.
Frente a todo este desorden social: ¿podemos celebrar la Pascua? ¿Hay razones?
¡Claro que SI!
La Pascua es el signo de nuestra esperanza, es la señal de que, mas allá de todo, la muerte ya ha sido vencida, por eso la Pascua viene a darnos ¡Animo! de parte del Cristo resucitado que quiere guiarnos a todos por el camino de la vida. ( Cf. Jn. 16, 33)
En un tiempo donde los signos de muerte sobreabundan, la celebración de la Pascua nos invita a que nosotros seamos signos de vida. ¿Cómo?... Siendo en cada lugar imagen de la espera escatológica. Pero no por esperar vamos a quedarnos de brazos cruzados, sino que debemos luchar por ser, desde la Cruz, motivo para que los demás puedan decir: “Verdaderamente este era Hijo de Dios” ( Mc. 15, 39)
La Pascua es para el cristiano la mayor fiesta, pues es la plenitud de la vida mas allá de la muerte, la vida de la cabeza de la Iglesia vivifica y resucita a todo el cuerpo místico, y en esto se funda nuestra esperanza, porque si Cristo no resucitó vana es nuestra fe.( 1Co. 15, 13-14)
