El Sembrador ::: Recursos Catolicos para la Nueva Evangelización ::: 2002 - 2007


 


Importancia de la acogida en nuestras comunidades


Desde los primeros tiempos, las comunidades cristianas se caracterizaron por la unidad y el amor existente entre sus miembros.

Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y e las oraciones...Todos los creyentes se mantenía unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno. (Hch. 2, 42. 44-45)

 

Justamente este fue uno de los mandatos de Jesús, que todos los reconozcan por el amor que se tengan los unos a losa otros.

San Pablo nos escribe en su primera carta a los Corintios:

Porque todos hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo Cuerpo –judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu. El cuerpo no se compone de un solo miembro sino de muchos. Si el pié dijera: “Como no soy mano, no formo parte del cuerpo”, ¿acaso por eso no seguiría siendo parte del él?. Y si el oído dijera: “Ya que no soy ojo, no soy parte del cuerpo” ¿acaso dejaría de ser parte de él? Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿dónde estaría el oído? Y si todo fuera oído, ¿dónde estaría el olfato? Pero Dios ha dispuesto a cada uno de los miembros en el cuerpo, según un plan establecido. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? De hecho, hay muchos miembros, pero el cuerpo es uno solo. El ojo no puede decir a la mano: “No te necesito”, ni la cabeza, a los pies: “No tengo necesidad de ustedes”. Mas aún, los miembros del cuerpo que consideramos mas débiles también son necesarios, y los que consideramos menos decorosos son los que tratamos mas decorosamente, así nuestros miembros menos dignos son tratados con mayor respeto, ya que los otros no necesita ser tratados de esa manera. Pero Dios dispuso el cuerpo, dando mayor honor a los miembros que mas lo necesitan, a fin de que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros sean mutuamente solidarios, ¿un miembro sufre? Todos los demás sufren con él. ¿Un miembro es enaltecido? Todos los demás participan de su alegría.”

Siguiendo la enseñanza de Pablo, no podemos dejar de lado el esfuerzo por que todos los miembros del cuerpo sean tratados igualmente, así, cada una de las personas de nuestra comunidad tiene la misma dignidad por ser Hijos de Dios y formamos todos un solo cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

De aquí la importancia del recibimiento en nuestras comunidades, pues de esto dependerá su animo de participar o no en la asamblea; y nuestra misión es que todos los miembros de este gran cuerpo que es la Iglesia sean tratados con igual dignidad.

Para cumplir esta misión que nos es encomendada por la Iglesia, podemos recurrir a muchos medios, el mas tradicional, es que el equipo de recibimiento esté en la puerta del templo antes de las celebraciones, de la bienvenida a los fieles y les haga sentir en familia; preguntándoles su nombre, su estado de animo, o simplemente acompañándolos hasta sus asientos.

 


Martin Daniel Gonzalez ::: martindanielgonzalez@yahoo.com.ar

 

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