El Sembrador ::: Recursos Catolicos para la Nueva Evangelización ::: 2002 - 2007


 


Celebración Penitencial (Sombras)


 

Necesitamos:

  • Telón blanco

  • Reflector

  • Dos personajes (como mínimo)

  • Asada

  • Bastón de pastor

  • Música

SOMBRA

GUIÓN

Se enciende la luz

Hombre caminando alegremente por el jardín

Al principio el hombre se paseaba por el Edén pues Dios lo había creado su amigo y libre para ser mas plenamente imagen suya.  

El hombre se acerca mas y mas a la luz hasta que llega a ella y se apaga  

Pero pronto el hombre no quiso más estar en la luz de Dios y su debilidad lo hizo caer en la tentación que era “agradable a la vista y deseable para adquirir discernimiento”(Gn. 3, 6b)  

El hombre se retira pero las luces siguen apagadas; luego se acerca al telón y se agacha con las manos cubriéndose la cabeza (como con miedo) Todo con las luces apagadas.

Se enciende la luz  

El hombre hace un movimiento con sus manos como ocultándose con ellas de Dios.

Pero Dios siempre llama al hombre, sin importar lo que haya hecho: “¿dónde estas?” (Gn. 3, 9b) , pero el hombre no quiere ver a Dios, porque siente que ya no es imagen de Dios, “Oí tus pasos por el jardín y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí” (Gn. 3, 10) 

Dios se acerca pero el hombre no lo deja. 

Se apaga la luz.

Música lenta.

Aparecen dos sombras, la primera labrando la tierra con una asada, la segunda haciendo gestos con el brazo como haciendo venir a las ovejas, está con un bastón largo en la mano.

Hubieron otros hombres al principio arcados por el mismo pecado, pero a los que Dios siempre llamó.  

El que tiene la asada en la mano, la levanta contra el otro y le dá un golpe, el que tiene el bastón cae tendido en el suelo.  

Pero el pecado también los alejó, el pecado hace que el hombre se haga enemigo del hombre por eso su presencia le molesta y lo mata. 

Se apagan las luces

Música de fondo

Pero Dios sigue extendiendo su mano y nos promete que nos enviará a su Hijo para la redención definitiva.

Se encienden las luces y aparece un hombre con las manos juntas sobre el pecho y con una soga por el cuello, pero en la sombra no se nota.

El hombre se ahorca estirando la cuerda hacia un costado y cae al suelo.  

Mucho tiempo después el hombre sigue sufriendo las consecuencias del pecado, y esto es tanto que llega a odiarse a si mismo y a quitarse la vida. “Entonces Judas, arrojando las monedas al Templo, salió y se ahorcó” (Mt. 27, 5)  

Se apagan las luces.

Silencio.

Música mas o menos alegre pero instrumental.

Se enciende la luz y en medio hay un hombre con los brazos en cruz y la cabeza inclinada hacia un costado.

“Pero cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley, para redimir a los que estaban sometidos a la ley y hacernos hijos adoptivos” (Gal. 4, 4-5)

Ese es el mismo Hijo que desde la cruz, para culminar con todo gritó: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc. 23, 34).  

 Se apagan las luces

 


Martin Daniel Gonzalez ::: martindanielgonzalez@yahoo.com.ar

 

Evangelizando la red desde el 7 de agosto de 2002

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