LECTURA: Es el punto de partida y debe hacerse con atención y respeto. Consiste en leer y releer el texto, identificando a los personajes y la acción, preguntándose por el contexto y los destinatarios. Hay que tener en cuenta los factores históricos (¿En qué época se sitúa la acción? ¿Cuál era la situación de los destinatarios?), literarios (¿Qué recursos literarios utiliza el autor? ¿Se trata de un relato, un poema, un código legal...?) y teológicos (¿Qué experiencia de fe transmite? ¿Qué nos dice acerca de Dios, del mundo, de la historia, de nosotros mismos?). Es muy importante acercarse al texto sin prejuicios y sin proyectar nuestra subjetividad. La pregunta que debemos hacernos en la primera etapa del itinerario es esta: ¿Qué es lo que decía el texto en su contexto?
MEDITACIÓN: La meditación consiste en rumiar el texto hasta descubrir el mensaje que encierra para nosotros hoy. En la meditación se entabla un diálogo entre lo que Dios nos dice en su palabra y nuestra vida. De este modo el mensaje del texto cobra actualidad y se convierte en un mensaje para mí (nosotros). La meditación supone un esfuerzo de reflexión que pone en acción nuestra inteligencia. La pregunta no es ya ¿Qué decía el texto en su contexto? sino: ¿Qué me (nos) dice el texto en mi (nuestra> situación?
ORACIÓN: La lectura y meditación del texto nos conducen a la oración. Con ella se inicia la segunda parte del diálogo. Hasta ahora hemos intentado escuchar a Dios que nos habla en su Palabra, pero esta escucha nos mueve a dirigirnos a aquél cuya palabra hemos escuchado. En la oración entran en juego el corazón y los sentimientos. Es una respuesta profundamente nuestra, que se expresa en la súplica, la alabanza, la acción de gracias, el reproche.... La pregunta aquí es: ¿Qué es lo que el texto me hace decir a Dios?
CONTEMPLACIÓN: Es la culminación de todo el camino. En ella se transciende la multiplicidad de sentimientos y reflexiones y la atención se concentra en el misterio de Jesús, el Hijo de Dios; un misterio del que hablan todas las páginas de la Escritura, especialmente del Nuevo Testamento. Este encuentro profundo proporciona una nueva mirada sobre Dios, sobre el hombre y el mundo, y revela cuál es el designio y la voluntad de Dios. La contemplación no supone en modo alguno una evasión de la realidad, sino una penetración en lo más profundo de la historia y del designio salvador de Dios, que lleva al compromiso y a la acción para hacer presente en el mundo dicho designio salvador.
EQUIPO DE ANIMACIÓN PASTORAL DE LA CASA DE LA BIBLIA. Como leer la Biblia en grupo. Ed. Verbo Divino. Pág 19 - 20
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