No el mucho saber harta y satisface el alma, sino el sentir y gustar las cosas internamente.
San Ignacio,
Anotaciones previas Ejercicios Espirituales
SENTIR Y GUSTAR LA MELODIA
Muchas veces nos pasa, sobre todo a los que ejercemos el ministerio de la música, que nos quedamos en solamente ejecutar nuestro instrumento o alzar nuestra voz, pero no “sentimos, ni gustamos internamente” lo que estamos haciendo. Es muy importante para no caer en la tentación de creernos “estrellas”, el sentir lo que estamos tocando. La melodía de la canción que interpretamos, debe conducirnos también al encuentro con Dios, es decir, la melodía debe transmitirnos el mismo mensaje que la letra de la canción, y eso solo lo podemos lograr si en nuestro interior sentimos y gustamos de esa melodía que estamos ejecutando. Debemos hacer que nuestro instrumento exprese lo que en nuestro corazón acontece.
SENTIR Y GUSTAR LAS LETRAS
Casi podríamos afirmar que la parte mas importante de una canción es la letra (por supuesto que precisa de la música). Por ella se transmite la mayor parte del mensaje que queremos expresar, de ahí la gran importancia de gustar internamente de lo que dice un tema musical. Es una gran tentación para los músicos y ministerios de música, quedarse solo en lo instrumental sin considerar la importancia de la letra.
Siempre es aconsejable meditar y contemplar primero las letras de las canciones para que luego la música acompañe y refuerce el sentido y el contenido de la letra. Nuestra misión como servidores de la música es transmitir un mensaje (el de Cristo), por eso será imposible hacerlo si antes no hemos sentido y gustado nosotros mismos de estas palabras.
SENTIR Y GUSTAR EL ENTORNO
Creo que estaremos todos de acuerdo en que no es lo mismo tocar y cantar en un ambiente donde nos sentimos bien que en otro donde no nos hallamos o nos resulta adverso; pero a pesar de estas diferencias, debemos aprender a gustar y sentir el lugar del servicio.
Cuando me refiero al lugar no solo hablo del entorno físico, sino también de las personas que nos rodean, sean del ministerio, del grupo o no. Para que nuestro servicio sea mas productivo, debemos aprender a estar en armonía (sentir y gustar) con lo que nos rodea, empezando por nuestro grupo, siguiendo por las demás personas y terminando por el lugar donde nos movemos.
Esto nos ayudará a que así podamos transmitir a los demás esa misma experiencia de comunión que nosotros vivimos.
SENTIR Y GUSTAR DE DIOS
Sin duda alguna este aspecto del servicio musical es el mas importante, ya que es imposible transmitir el mensaje de Cristo si internamente no lo hemos “sentido y gustado”.
Sentir y gustar de Dios es tener la experiencia de conocerlo y amarlo de tal manera que podamos expresar junto a las Sagradas Escrituras “ no podemos callar lo que hemos visto y oído ”; y es que ese encuentro con Dios no nos puede dejar inmóviles, y eso nos lleva a anunciar a todos lo que nosotros hemos vivido; y se expresa en nuestro canto , en las melodías, las letras y el entorno donde nos movemos (nuestro ministerio).
Las cosas se tornan un poco mas fáciles cuando realmente hemos “sentido y gustado” de Dios, ya que todo lo hagamos se verá impregnado por esta experiencia, pero hay algunos puntos que podemos tener en cuenta para reforzar esta nuestra experiencia de Dios en el ministerio musical que ejercemos:
Firme arraigo en la Palabra de Dios : esto es algo que nunca debemos abandonar, ya que allí se manifiesta la voluntad de Dios sobre nosotros; en ella están contenidas las palabras de Aquel que motiva nuestro canto, por lo tanto nunca debemos desprendernos de la Palabra de Dios. Es importante que cada vez que nos pongamos en contacto con la música, también lo hagamos con la Palabra.
Cimientos puestos en la oración: La oración debe ser el otro pilar de nuestro ministerio musical, debemos alimentarnos para estar fuertes y poder transmitir a los demás nuestra experiencia de Dios a través de la música. Esta oración tiene dos vertientes, la individual y la comunitaria , ya que las dos son sumamente importantes para el desarrollo de nuestra espiritualidad. La oración personal debe ser algo de todos los días y de cada momento, y así nuestra oración de grupo (comunitaria) será mas fluida y mas constructiva. Los frutos de la vida de oración del ministerio son incalculables, las canciones que compondremos serán realmente llenas del Espíritu Santo y servirán para que muchos sientan y gusten de Dios internamente.
Hemos desarrollado hasta aquí unas cuantas líneas a cerca de la experiencia de Dios siguiendo esta pequeña clave dada por San Ignacio de Loyola: “ sentir y gustar de las cosas internamente ” espero que te sirvan para crecer en tu ministerio musical.
Dios te bendiga y hasta la próxima.
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