El Sembrador ::: Recursos Catolicos para la Nueva Evangelización ::: 2002 - 2007


 


Testamento Espiritual


 

Querido Hijo:

Espero que ahora, con el paso de los años, hayas llegado a entender mi partida, por eso, al enterarme del cáncer que me estaba matando y verte tan pequeño, decidí escribirte este testamento espiritual, con el te dejo todos los bienes que Dios y la vida supieron enseñarme, cosas que no se pueden comprar ni vender, pero que se pueden cultivar y valen mas que el oro.

Seguramente al leer esta carta serás ya todo un joven, y ya la vida te habrá enseñado muchas cosas, déjame que te cuente ahora un par de cosas que llevo en el corazón y que cincuenta años de vida han sabido escribir a fuego.

“Lo primero es la familia” se decía en mi tiempo, y aunque se la este rompiendo poco a poco, el valor no pierde valor. Muy pronto tu tendrás la tuya, hazme caso como cuando eras solo un niño, cuídala, ámala, sueña y vive por ella, se fiel, Jesús lo fue hasta el final, sufrió y murió, para hacernos a nosotros su familia, familia de Dios, del mismo Dios que te regala una familia en la tierra, y en cada uno, en cada corazón encontrarás un pedacito de Dios. Ama a tu familia y defiéndela hasta el final.

Hay semillas de las que nacen plantas, y otras de las que nacen amigos, cultiva siempre estas semillas: la escucha, la ayuda desinteresada, la mano tendida en el peor momento. Camina junto a los demás, los mejores amigos siempre son compañeros de camino, no te abandonan, pero tampoco tu los abandones, cultiva siempre buenos amigos, seguí los consejos del evangelista Juan: “no hay amor mas grande que dar la vida por los amigos”. Disfruta de la vida con ellos, canta, reza, llora y ríe con ellos. Arremángate y embárrate con ellos y por ellos, pero sin esperar nada a cambio, sé amigo.

Algo que aprendí a lo largo de mi vida te lo dejo aquí escrito, hay un motor secreto que mueve al mundo y a las personas, sin el la vida no sería vida, un consejo hijo querido: ama, sin importar las traiciones, los resentimientos, los malos ratos, ama o no le encontraras a la vida otro sentido que respirar; ama para vivir y vive para amar, ama a todos, a tu familia, a tus amigos, pero también a tus enemigos, porque con amor siempre se gana, y no te lo digo solo como frase bonita, sino como una experiencia que vivió quien hoy escribe con pulso tembloroso estas líneas.

En poco tiempo, tal vez cuando acabe de escribir esta carta, habré terminado mis pasos en este mundo, pero no por eso te quedas solo, tienes a tu madre, a tus amigos, y a un amigo mío, a quien quiero mucho, y le he hablado de ti para que te cuide, el te conoce desde hace mucho tiempo, demasiado diría yo, y te quiere como a su hijo, te estoy hablando de mi mejor amigo: Dios, él no te va a dejar nunca, y si hoy me esta apartando de ti, solo es para que nuestro reencuentro aquí en Su casa sea mucho mas dichoso. Confía en él, es el mejor amigo que he conocido y se que no te va a defraudar.

Este “testamento” no lo hago frente a un escribano, porque en el no te dejo nada material, pero si te dejo algo mucho mas grande, las “cosas del alma”, quiero que vos tengas la misma actitud ante las cosas, no busques la riqueza por si misma, búscala para compartirla, no busques la fama por la fama, búscala para ayudar a los demás, se desprendido, da de lo tuyo al que menos tiene, recuerda que en el esta Dios mismo presente. Estudia, pero no solo para saber mas que los demás, sino para adquirir sabiduría ante Dios. Trabaja, y no lo consideres un castigo, sino como una bendición de “nuestro” amigo.

Una última cosa quiero decirte, no me animaría a decir que es la mas importante, pero te lo pido con mucha fuerza como para que no lo olvides nunca: sueña, nunca dejes de soñar, sueña con tu vida y tu historia, de la manera que Dios la ha soñado para ti; tus sueños ensancharán tu horizonte, tus sueños te alentarán en una vida en que se ha perdido la capacidad de soñar y de proyectar. Tus sueños te acompañarán siempre; sueña con una humanidad en paz... y trabaja para conseguirla; sueña con tu familia perfecta... y esfuérzate por lograr alcanzarla; sueña con tu corazón convertido... y deja que Dios lo haga.

Siempre cerca de ti... te quiere

Tu Papá


Martin Daniel Gonzalez ::: martindanielgonzalez@yahoo.com.ar

 

Evangelizando la red desde el 7 de agosto de 2002

e-mail: martindanielgonzalez@yahoo.com.ar /// MSN: martindanielgonzalez@hotmail.com