Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste a Jesús de noche y le dijo: “Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar los signos que tu realizas si Disonó está con él.” Jesús le respondió: “En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios.” Dícele Nicodemo: “¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?” Respondió Jesús: “En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios…
Cada año se renueva en nosotros el deseo de tener una Vida Nueva, el mismo Jesús nos dijo que es necesario nacer de nuevo para entrar en el Reino de los cielos.
Cuando llegamos al final de una etapa (fin de año, de la carrera cursada, un trabajo realizado) se enciende en nosotros el deseo de que la etapa siguiente sea mejor es por ello que en estas líneas veremos algunas cosas a tener en cuenta para esta nueva etapa de la vida, recorriendo las horas de un día como cualquier otro… inténtalo!!! :
Muchas veces nos levantamos por la mañana con el tiempo contado para tomar un desayuno más que rápido, vestirnos y salir “volando” hacia nuestra actividad diaria (estudio, trabajo, etc.)… la propuesta en esta nueva etapa sería poner nuestro despertador una media hora mas temprano, al levantarnos, antes de poner los pies en el suelo, elevar los ojos al cielo y encomendar a Dios esta mañana que vamos a vivir. Una vez que nos incorporamos que lo primero que oigan nuestros oídos sea la Palabra de Dios, tomamos nuestra Biblia y leemos el Evangelio que la Iglesia nos propone meditar ese día; después, mentalmente repasar las cosas que tenemos que hacer, las personas con las que debemos tratar y los lugares que vamos a recorrer y presentárselos al Señor para que desde ese momento sea él quien nos preceda en nuestras actividades. Terminado todo esto estamos en condiciones de desayunar y “tranquilos” salir al encuentro del mundo. Inténtalo!!!
Todos los días nos toca relacionarnos con muchas personas (amigos, compañeros de trabajo, clientes, etc.), una regla de oro en el trato con los demás que nos debe orientar en nuestra nueva vida es: “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a Ti”, o en sentido positivo “trata a los demás como tu quieres ser tratado”, es por ello que cada vez que nos cruzamos con alguien debemos tener en mente este principio para que nuestras relaciones sean transformadas desde el amor, ya que el mismo que Jesucristo nos dijo: “En esto reconocerán que son mis discípulos, en el amor que se tengan los unos a los otros”… en poco tiempo seremos testigos que esto no solo nos ayuda a nosotros, sino que también empieza a transformar nuestro entorno y nos costará menos salir de nuestra casa para ir a trabajar, a estudiar porque sabremos que, con la ayuda de Dios, somos capaces de transformar nuestros ambientes.
El regreso a casa es uno de los momentos mas esperados de todo el día, después de andar y fatigarnos para conseguir el pan de cada día, anhelamos llegar a casa y descansar en el seno de nuestra familia. Pero debemos reconocer que muchas veces al llegar a nuestros hogares lo que menos sentimos allí es la presencia del Señor… gritos, quejas, llantos (y rechinar de dientes)… eso parece mas un infierno que el seno de una familia es por eso que nuestra familia debe ser un motivo de constante oración, y hay algunos momentos que son privilegiados para la oración en familia: la bendición de la mesa, la tarde compartida juntos, el cansancio de la noche, etc. Debemos aprovechar cada segundo que la vida nos regala para compartir con los nuestros (que Dios nos ha regalado). De un día para el otro las cosas no se van a transformar, no son cosas mágicas, pero lentamente si vamos poniendo a Dios en medio, las relaciones familiares serán realmente “familiares”
Llegó la noche y todos estamos muy, muy, muy cansados… pero eso no debe impedir que podamos hacer nuestra pequeña oración de la noche . Para hacer esta oración podemos guiarnos por los siguientes puntos:
Invocar la presencia de Dios (señal de la cruz), especialmente pidiendo al Espíritu Santo que nos conceda el Don de la claridad en el Entendimiento.
Examinar nuestro día para buscar en el los momentos en los que fuimos infieles a esta nuestra nueva vida para que en el día siguiente no cometamos los mismos “errores”, todos estos momentos los presentamos a Dios para que sea él quien los transforme en momentos de crecimiento. Dirá san Pablo: “Donde abundo el pecado, sobreabunda la Gracia.”
Examinar nuestro día buscando los momentos buenos que vivimos, las cosas que hicimos bien y las personas a las que hicimos bien… por todo esto damos gracias a Dios y pedimos que multiplique su gracia sobre nosotros.
Ponemos en las manos de Dios nuestra vida, la vida de nuestra familia (comunidad) y encomendamos a él nuestro descanso.
Todas estas cosas son solo consejos y puntos a tener en cuenta para que esta nueva etapa en la cual nos adentramos deje en nosotros la huella del paso de Dios.
|